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Además de estas
estafas en línea hay otras basadas en el timo de las llamadas
«cartas nigerianas», que surgió en la década de los ochenta a
través del correo ordinario o por fax y que pasó al
electrónico hace cuatro años, cuando comenzaron a circular por
la red ofertas de participaciones en negocios inexistentes
situados supuestamente en ese país africano. La metodología de
estas estafas es la misma -pedir dinero para poder así recibir
una cantidad mayor-, aunque una de las más extendidas
actualmente es ofrecer un premio de lotería primitiva a cambio
de pagar por una serie de trámites que se tienen que realizar
para ello.
Otra estafa basada en las cartas nigerianas es la conocida
como la de «la viuda de Arafat», en la que supuestos
familiares de ésta, que no pueden abandonar el país, piden a
la víctima que deposite determinadas sumas de dinero en una
cuenta bancaria con la promesa de ser resarcida posteriormente
cuando dichos familiares consigan llegar a Suiza o Luxemburgo,
donde poseen grandes sumas de dinero. En otros correos, los
estafadores invitan a sus destinatarios a participar en
operaciones secretas de exportación de capital por valor, por
ejemplo, de 20 millones de dólares, de los que la víctima cree
poder ganar el 20% si paga ciertas cantidades.
Además, según explican los especialistas en internet, existen
modalidades que pasan por la oferta de transferir 30 millones
de dólares que realiza un supuesto banquero iraquí
argumentando que, de no ser así, la suma caerá en manos de
grupos fundamentalistas islámicos o por la petición de otro
alto cargo iraquí que tiene que salir del país y que necesita
una cantidad en efectivo para hacerlo. A cambio, los
estafadores camuflados les aseguran que les recompensarán con
el triple o más de la cantidad solicitada en cada caso.
Pero, en todos estos casos, los investigadores se encuentran
con una gran dificultad, según comentan: «A veces se denuncia
la estafa y a veces no, porque el estafado piensa, ¡que tonto
he sido!».
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